Lo miro directamente a los ojos y le pregunto: ¿Realmente tú crees que me amas? ¿O lo dices como un simple cliché o una frase que a estas alturas ya es necesario pronunciar? Debo confesarte que no necesito que digas que me amas, porque puedo saberlo con sólo mirarte, no es necesario que digas cuánto me amas, pues cada vez que estás conmigo me lo demuestras, ahora que ya sabes esto, yo te puedo decir con total sinceridad que no creo que me ames, creo que nunca serás capaz de amarme, como yo te he llegado a amar, no creo que alguna vez seas capaz de desearme como yo te he deseado, honestamente creo que ni siquiera conoces el significado de la palabra amar. Yo no significo nada para ti, sólo soy el juguete de un niñito caprichoso, que tan pronto encuentre una nueva entretención me dejará de lado para irse con ella.
Ahora si me preguntas si creo que te amo, creo que sí, porque no necesito decirte que te amo para que lo sepas, pues tú puedes saberlo con tal sólo mirarme a los ojos, puedes percibirlo cuando te toco, cuando te beso o cuando hacemos el amor. Tú me tratas y me deseas como la mujer que tienes segura a tu lado, yo quiero que me desees y me trates como la mujer que desearías tener a tu lado.